Los científicos de la Universidad de Quilmes que desarrollaron un tratamiento contra el cáncer

Los científicos de la Universidad de Quilmes que desarrollaron un tratamiento contra el cáncer

Un equipo de 18 personas, entre investigadores y becarios, mejoró el suministro de fármacos para un tipo de tumores de piel.

En el norte de la Argentina, la Leishmaniasis golpea duro. Esta enfermedad parasitaria provoca úlceras en la piel y puede ser mortal. Cuando se la detecta, el único tratamiento es el mismo que se usa desde 1912, con serios efectos secundarios, a tal punto que a veces hay que interrumpirlo.

El carcinoma basal es el tipo más común de cáncer de piel. Según datos difundidos por el Conicet, provoca unas 80 mil muertes por año en el mundo.

En la Universidad Nacional de Quilmes desarrollaron un nanosistema (un modo mínimamente invasivo para suministrar fármacos a un lugar determinado del cuerpo) que mejorará los tratamientos de estas dos enfermedades.

“El principal problema al tratar estas patologías es que las drogas son muy fuertes y están diseñadas para atacar al cuerpo de manera sistemática, por lo tanto los pacientes se debilitan”, comienza diciendo Jorge Montanari, uno de los investigadores de la UNQ.

Así, los efectos secundarios suelen ser nauseas, vómitos, y una baja en las defensas que en muchos casos, incluso impediría continuar con el tratamiento.

El nuevo sistema, en cambio, permite transportar el fármaco hacia la zona exacta donde se encuentra el problema.

Por caso, a través de la espectroscopía -explica Fernando Alvira, que trabaja junto a Montanari-, se detecta con precisión el área de un tumor.

“El nanosistema utiliza 2500 veces menos droga -detalla- y por lo tanto podría tener también un impacto en el costo, porque hoy en día esos tratamientos salen alrededor de $ 500 mil por mes”.

En el laboratorio, entre becarios e investigadores adjuntos del Conicet trabajan, en total, 18 científicos.

Silvia Alonso, directora del Departamento de Ciencia yTecnología de la Universidad, detalla cómo se estructuran proyectos como este.

El inicio es la etapa in vitro, en la que se trabaja con tubos de ensayo y otros “frascos”.

La segunda etapa se denomina pre clínica o in vivo: comienza a involucrar el testeo con animales vivos.

Por último se realizan las pruebas clínicas. Este es el paso más complejo, explican, porque para concretarlo es necesario involucrarse con instituciones o empresas que hagan aportes económicos.

En el laboratorio, la tarea continúa. Se ven guardapolvos blancos y cabezas bajas mirando los tubos de ensayo, esperando descifrar algo donde al principio solo hay mezclas.

Además de Jorge y Fernando, que se manejan en conjunto en la creación de nanosistemas, existen otras lineas de investigación dentro de la misma mesa de trabajo.

Nadia Chiaramoni, que se dedica a lo relacionado con enfermedades pulmonares, cuenta: “Todo el trabajo es colaborativo, somos muchos acá y también nos movemos en conjunto con científicos de Brasil. La clave es vincularse con gente que tenga tecnología de punta”.

En un acuario de peces cebra, Carolina Martínez hace pruebas correspondientes a una fase pre clínica.

“Tenemos el acuario a disposición. Se usa mucho porque permite un monitoreo muy rápido Lo empleamos para probar los nanosistemas in vivo antes de trabajar en otros animales como ratas, ratones o conejos”, describe.

“No tenemos horario. Le dedicamos la vida a cada prueba”. En eso coinciden todos. También en la difícil situación que está atravesando toda la ciencia argentina y que “cada vez se complica más llegar a fin de mes”.

Con fervor y orgullo recuerdan las noches que, por esperar el resultado de un experimento, se quedaron a dormir en el laboratorio, entre el frio y el silencio.

En todo también están los becarios que trabajan a la par del grupo de investigación. Y tienen claro que la prueba y error es un mecanismo frecuente. “Hay que saber reconocer los errores y eso es fundamental -remarca Montanari-. Que entiendan que es tan importante conocer el método que funciona como el que no”.

Fuente: Diario Clarín