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Muchas Gracias por estar presentes y compartir esta celebración.

Ya hemos mencionado a quienes nos acompañan hoy, pero quiero agradecer nuevamente al ministro de Salud Dr. Nicolás Kreplak, por su presencia.

Hoy no es un día más.

Hoy es un día para estar orgullosos.

Hoy celebramos 80 años de historia, de compromiso y de trabajo incansable de los cientos de profesionales que pasaron por nuestra institución.

Institución que fue reconocida oficialmente el 10 de abril de 1945 a través del decreto provincial 5373/1945, y ratificado 16 años después por la ley 6682/1961.

Desde aquel entonces el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires – nuestro querido COLFARMA – ha sido más que una institución: ha sido una voz, nuestra casa, un refugio, un faro.

Un faro que guió a generaciones de farmacéuticos en su ejercicio profesional, en su formación, en su ética, y en un profundo sentido de responsabilidad con la salud de cada paciente.

Ocho décadas de historia no se recorren en línea recta.

Fueron décadas de desafíos, de conquistas, de aprendizajes y también de luchas.

Porque ser farmacéutico, hoy como ayer, es un compromiso con la salud pública.

Es un acto cotidiano de conocimiento, de servicio y de humanidad.

En estos 80 años fuimos protagonistas.

Protagonistas de una defensa inclaudicable del modelo sanitario centrado en el paciente.

El medicamento no es una mercancía: es una herramienta terapéutica, es un bien social y en nuestra provincia integra el derecho a la salud, por lo que requiere control, conocimiento, asesoramiento y acompañamiento.

Y en cada etapa —desde su desarrollo, producción, distribución hasta su dispensa— siempre, siempre hay un farmacéutico supervisando, garantizando su seguridad y su eficacia.

Y debe seguir habiéndolo…

Hace algunas décadas, nos enfrentamos al decreto 2284 que promovió la desregulación de los medicamentos con resultados trágicos.

Algunos años atrás le decíamos NO al intento de irrumpir en la Provincia de Buenos Aires con los farma-shoppings, que pretendían imponer una lógica netamente mercantilista.

Hoy, desde el año 2023 nos volvimos a poner de pie contra un DNU.

Un DNU que pretende borrar nuestra figura del último eslabón, el más sensible, el más humano: la dispensa.

Dispensar no es entregar un producto.

Dispensar es escuchar, es contener, es explicar, es advertir.

Dispensar es muchas veces ser el único profesional de la salud con el que el paciente tiene contacto directo.

Y eso no puede ni debe ser reemplazado por una góndola o por un algoritmo.

Lo más alarmante es que esta situación ya la vivimos.

Ya la sufrimos a principio de los años ‘90. Medicamentos falsificados, productos sin control, tragedias evitables y muchas vidas en riesgo.

Por eso nació la ANMAT, por eso se fortaleció el control sanitario, y por eso se comprendió la importancia de nuestra presencia profesional en cada etapa.

No por capricho, sino por necesidad sanitaria.

Por eso hemos iniciado una campaña de concientización en medios y redes a la que denominamos Medicamento Seguro, una campaña que viene a cuidar la salud de los pacientes y un modelo sanitario bonaerense con el foco en la salud de las personas. Esta campaña fue distinguida en la comisión de salud dentro de la Honorable Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires y esperamos que pronto sea declarada de interés Provincial.

Durante todos estos años hemos sido protagonistas de avances significativos en la profesión farmacéutica, avances en la investigación, la evolución de los medicamentos y tecnologías, las farmacias, la formulación magistral, hasta la creciente importancia de la atención farmacéutica.

Estamos comprometidos con la innovación y la mejora continua para que nuestra institución siga siendo un referente en la provincia y en el país.

Hoy no sólo celebramos un aniversario.
Hoy reafirmamos nuestro compromiso.
El de seguir levantando la voz, con respeto, pero con firmeza.

El compromiso de defender lo que cientos de hombres y mujeres construyeron con tanto esfuerzo a lo largo de la historia, con una finalidad: proteger a quienes confían en nosotros, los pacientes.

No hay sistema de salud sólido sin farmacéuticos.

Hoy honramos a quienes nos precedieron, a quienes soñaron un colegio digno y fuerte.

Y también nos comprometemos con el presente y el futuro.

A seguir forjando el COLFARMA que queremos.

Un COLFARMA de puertas abiertas, abierto al diálogo, proactivo, en búsqueda de construir lazos fuertes dentro y fuera de la institución. Un colegio moderno desde lo edilicio, lo tecnológico, pero también en el ejercicio de nuestra profesión, y con la misma firmeza que nos caracterizó siempre a lo largo de estas 8 décadas.

Gracias a quienes día a día sostienen esta institución:  a las filiales, a cada farmacéutico, a nuestros equipos de trabajo, a quienes construyen esta profesión con vocación y convicción. Y a todas las autoridades que se acercaron en este día tan especial para todos nosotros.

¡Felices 80 años, COLFARMA!
Sigamos caminando juntos.
Sigamos haciendo historia.

Muchas gracias.

 

 


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