Cada 12 de octubre en la Argentina celebramos el Día del Farmacéutico Argentino. Para darle valor a esa fecha, recordamos que en nuestra historia contemporánea y, sobre todo, en la emergencia sanitaria de la que estamos saliendo, muchas vidas se han salvado gracias a los fármacos y las vacunas. Detrás de cada medicamento está el conocimiento y el trabajo de un farmacéutico, desde la investigación, la elaboración, la distribución y la dispensa en farmacias hospitalarias y comunitarias hasta la fiscalización para garantizar su calidad y seguridad.
La vida en pandemia nos impuso un nuevo desafío profesional y social. Cada día de aislamiento social de nuestros pacientes ha sido un día de servicio farmacéutico, de cumplimiento estricto de los protocolos sanitarios, de educación y promoción de hábitos saludables. Pero, sobre todo, de contención para garantizar la dispensa del medicamento adecuado en el momento oportuno, en todo el territorio de la República Argentina.
Hoy, cuando nuestros legisladores proponen debatir acerca del sistema de salud, reiteramos nuestro compromiso como agentes de salud y el valor de la farmacia que, en la mayoría de las provincias de nuestro país, es considerada un servicio de utilidad pública.
Es necesario el consenso y un trabajo coordinado, con apego a las leyes vigentes y un modelo sanitario eficaz, solidario e inclusivo, para poner en valor la capacidad instalada y la experiencia desde el sector público y el privado, como agentes de salud, como prestadores, como parte del equipo que responde a las necesidades de la salud pública, frente a la demanda cotidiana, las emergencias y catástrofes.
Siempre hay lugar en la farmacia para una persona más. Siempre hay tiempo para cada pregunta porque, además de la dispensa, se brindan servicios como la vacunación, el control de la presión arterial y la diabetes. Son lugares cercanos al paciente para asegurar el acceso al medicamento y que obtenga el mejor resultado de su tratamiento.
Los Farmacéuticos de la República Argentina mostramos con orgullo la vocación y el compromiso con el que ejercemos diariamente nuestra profesión al servicio de nuestros pacientes. |